Esa noche tu recuerdo se impregno en mi ser
Esa noche tus huesos penetraron mi piel
Esa noche tu sonrisa fue la estrella más hermosa que yo jamás haya podido admirar
Esa noche tus labios rojos y tus ojos azules
me hiceron caer preso en el deseo y en la desesperación
Pero esa misma noche comprendí que aunque sólo unos cuantos centímetros
separarán tu cuerpo del mio, tu alma estaba tan lejos que yo jamás la iba poder alcanzar.
jueves, 26 de julio de 2007
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